El viaje en tren desde Chihuhua hasta el pacífico en “El Chepe”

Después de 5 meses viviendo y estudiando en Juárez destiné un mes de mi vida a recorrer un poco mejor México. Hasta ese entonces lo que había podido conocer de este hermoso país era muy poco debido a la lejanía que se tiene en Juárez del resto de las ciudades importantes de México, la mas cercana es Chihuahua a unas cuatro horas y el Distrito Federal se encuentra a un día entero en vehículo por tierra.

Empecé mi viaje a lo grande, me dirigí a Chihuahua un domingo por la noche para encontrarme con una amiga que amablemente me daría hospedaje en su casa y a la mañana temprano partiría rumbo a la sierra tarahumara en el famoso tren el “Chepe”.

Español: EN LA MAÑANA SALE EL TREN A LAS 7:00

Español: EN LA MAÑANA SALE EL TREN A LAS 7:00 (Photo credit: Wikipedia)

Ya me habían hablado mucho de este tren pero, sin embargo, no mucha gente en Juárez había hecho el recorrido. Me prometí a mi mismo no irme sin experimentar el fantástico viaje de 650 kilómetros desde Chihuahua hasta una ciudad cercana al Océano Pacífico llamada Los Mochis, el “Chepe” presta servicio desde el año 1961 y el recorrido es una obra maestra de la ingeniería ya que el tren atraviesa 37 puentes y 86 túneles en su camino a través de la sierra ascendiendo hasta alturas que alcanzan los 2.500 metros sobre el nivel del mar.
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Partí de la estación a las 6 de la mañana y el camino en las primeras horas no tiene grandes paisajes que ofrecer, pasando la localidad de Cuauhtémoc a unos 100 kilómetros de Chihuahua la ruta empieza a cambiar, la escena se vuelve mas pintoresca, se llena de agricultores trabajando, de viveros, de árboles y de vida, muy distinto a los paisajes de desierto de Chihuahua que en aquél momento dejaba atrás.

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Aproveché el tiempo para recorrer todos los vagones, en total eran 7 vagones. 3 de primera clase, un coche comedor en medio y los últimos en donde viajé eran de clase económica. Pude recorrer los primeros ya que pasé sin que se diera cuenta el portero, estos vagones cuentan con calefacción, aire acondicionado, asientos reclinables y servicio de alimentos y bebidas. En su mayoría los pasajeros eran extranjeros, mientras que en los de clase económica nos mezclábamos turistas extranjeros con mexicanos y algunas personas que hacían el viaje para visitar a sus familias en Sinaloa. Me llamó poderosamente la atención el recorrer los últimos vagones ya que en estos asientos son asignados aquellos pasajeros que hacen los trayectos intermedios mas cortos, entre estos se encuentran muchos indígenas tarahumaras y menonitas.

Uno de los puntos importantes del recorrido es la parada en la estación de Creel, ya que  desde aquí se empieza a apreciar la sierra en su máxima magnitud. Por otra parte en las estaciones se pueden observar indígenas tarahumaras vendiendo artesanías o comidas típicas.

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Las vías comienzan un sendero serpentiante entre bosques frondosos y grandes piedras, mientras el tren sube por la sierra con destino a la estación de Divisadero. Me resultó muy emocionante vivir esta parte del recorrido acodado en las puertas que tiene el tren entre un vagón y otro, sintiendo el viento en mi cara, el olor del humo del tren en las curvas y escuchar la bocina cada vez que nos aproximábamos a un poblado o a un cruce de rutas.

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Antes de llegar a la mitad del recorrido el tren hace una parada en una de las estaciones con los paisajes mas majestuosos del viaje: Divisadero, un mirador natural desde donde se pueden apreciar los grandes cañones de las Barrancas del Cobre, el lugar es sencillamente imponente, tiene puestos de comidas típicas, algunos hoteles y puestos de artesanías de indígenas tarahumaras que tejen sentadas en el piso mientras sus niños intentan venderle artesanías a los turistas en los 15 minutos que estarán recorriendo el lugar, antes de que vuelvan a subir al tren para continuar con el recorrido.

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Después de Divisadero no se hacen mas paradas en las que se permita bajar del tren, sólo se detiene para recoger o bajar pasajeros. Los paisajes de la sierra no dejan de ser impresionantes en todo el recorrido, todo el tiempo el tren esta pasando por túneles, por puentes gigantes y bordeando ríos y precipicios. De vez en cuando se atraviesa algún pueblo, se cambia de vía el tren o se cruza con otros ferrocarriles de carga o con el mismo chepe que va en sentido contrario ya que son dos trenes que hacen el recorrido simultáneamente en cada salida ya sea desde los Mochis o desde Chihuahua.

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A medida que la tarde pasa el tren va bajando de la sierra y el paisaje cambia rotundamente, una vez que entra al estado de Sinaloa comienzan a desaparecer las sierras dando paso a la llanura y a otro tipo de paisaje muy diferente. En lo personal me resultó muy aburrida esta última parte del recorrido pero ya eran las últimas horas y estaba un poco cansado así que aproveché a dormir un poco.
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Ya entrada la noche el tren llegó a su destino final: Los Mochis. Ya muy cansado de tremendo viaje, me dispuse a buscar un hotel para descansar y continuar con mi aventura al día siguiente, me esperaba un reencuentro con el Océano Pacífico que hacía mas de 10 años que no veía y conocer una ciudad mágica: Mazatlan.

Dos meses después, un pequeño consejo a quien lee…

Hace tiempo que no escribo en el blog y hoy me permito introducir una entrada un poco distinta al resto de las que he escrito. Esta semana hizo un mes que partí de México y dos meses que me fui de Ciudad Juárez, viví allí cinco meses que fueron para mí una gran experiencia y me permitieron ver hoy las cosas desde una nueva perspectiva.

Ya he escrito que antes de haber ido a Juárez había escuchado muchas cosas que me hubieran hecho cambiar de decisión en ese momento, pero sin embargo, tomé el viaje como una aventura, como un desafío que me permitiera salir del trajín de lo cotidiano y percibir en carne propia como era vivir en una ciudad tan tristemente célebre como Juárez, quería demostrarme a mi mismo que hubiera estado equivocado si hubiera elegido no haber ido, por suerte me lo demostré.

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No me canso de repetir que en los 5 meses que estuve en Juárez lo mejor que me pasó fue encontrarme con tan buena gente, y no es que lo demás no haya sido excelente, sino que este aspecto me sorprendió sobremanera. Desde el primer hasta el último día la gente me trató como un juarense más, me brindaron su hospitalidad y ayuda incondicional en todo momento, algo que a cualquier extranjero le sorprendería gratamente desde el primer día.

Después de partir de Juárez tuve la oportunidad de viajar por México durante un mes desde el desierto de Chihuahua hasta el Mar Caribe conociendo en el camino a mucha gente. Al decir de donde venía las preguntas eran recurrentes ¿No te ha pasado nada? ¿No has visto nada extraño?¿No es peligroso? Y antes mis respuestas reiteradas de que  ya estaba muy tranquilo sobrevenía siempre la sorpresa. La mayoría de la gente con la que platiqué no conocía Juárez, ni siquiera conocía a alguien que haya ido alguna vez, pero sin embargo, tenían una cosa clara: no querían ir, es peligroso.  Sólo espero que el haber compartido mi experiencia, el haber brindado mi punto de vista sobre Juárez en cada lugar al que fui haya contribuido de alguna u otra forma a cambiar esa opinión, en algunos casos prejuiciosa, acerca de una ciudad que todavía tiene una mala fama grabada a fuego en el inconsciente colectivo de los mexicanos y de mucha gente alrededor del mundo.

Un mes antes de que mi avión partiera a México dediqué todos los días algunas horas a la búsqueda de blogs de viajeros, de crónicas y vivencias de personas que podían haber vivido en Juárez tratando en aquel momento de hacerme una idea del lugar donde pensaba ir. La mayoría de los relatos daban escalofríos, fueron escritos años atrás, databan de una época en la que la violencia había hecho estragos en la ciudad, aquel destino de miles de trabajadores venidos de todos los estados de México se había convertido en tierra de nadie.

Uno de los objetivos del blog desde un principio fue servir de guía a aquellas personas que no conocen Juárez y por cosas del destino piensan visitar esta hermosa ciudad. Me gustaría que no se topen con noticias o relatos amarillistas, que sólo reflejan lo que pasaba hace unos años atrás, y que en su lugar encuentren una descripción mas actual de Juárez, que ante la duda se animen a descubrir por ustedes mismos lo que esta ciudad tiene para darles y que se sorprendan para bien, como a mi me pasó, con la hospitalidad de la gente en cada rincón que visiten. Un consejo ante la duda: Animense a conocer “Juaritos”.